El caballo para hipoterapia


Anteriormente en el Blog hemos tratado de profundizar en qué es la Hipoterapia y qué beneficios se pueden obtener a través de ella, puedes leer más aquí. Pero en este post nos gustaría incidir en la importancia del caballo: qué tipo de caballo se debe buscar para realizar esta actividad y por qué no vale cualquier caballo.

La hipoterapia se define como un tratamiento fisioterapéutico que se produce con y encima del caballo. Es por ello que el caballo se considera la parte central de esta terapia ya que con su movimiento hace que la musculatura del jinete imite la marcha humana, lo que beneficia, si se realiza con la suficiente continuidad, a personas que puedan presentar problemas en la marcha. Por el momento no se conoce una máquina capaz de realizar el mismo trabajo ni una terapia capaz de sustituir los beneficios que presenta realizarlo con caballos.

Como la parte fundamental de la hipoterapia es el caballo, es de vital importancia seleccionar aquel que presente las condiciones adecuadas. El caballo ideal para trabajar en hipoterapia debe:

  • Ser un animal sano, que no esté cojo o presente otros problemas físicos o psicológicos
  • Tener buen carácter, ser dócil, de fácil trato y tranquilo
  • Estar especialmente entrenado y desensibilizado a aquellos estímulos de los que en situación normal puedan asustarse, como pueden ser: abrigos, paraguas, gritos, sillas de ruedas…
  • Acercarse bien a la rampa desde donde montan los alumnos y quedarse quietos hasta que se les indique

Estos son algunos de los requisitos fundamentales que debe tener un buen caballo de terapia. Pero no todo queda ahí…

Además se debe tener en cuenta el tamaño del caballo ya que debería guardar cierta relación con el tamaño del jinete. Esto va a influir en:

  • El paso del caballo, dependiendo del caso será más interesante que tenga un paso más equilibrado, que avance más o que sea más elevado
  • La anchura del caballo, ya que dependiendo de lo que pueda el jinete abrir o no las piernas podrá montar un caballo u otro
  • La alzada del caballo, de modo que la persona que se encuentra pie a tierra sea capaz de asegurar al jinete en caso de que se produzca algún contratiempo
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