Las ayudas naturales


Las ayudas son aquellas señales que utiliza el jinete para lograr comunicarse con su caballo. Por supuesto el caballo tiene que poder entenderlas y saber qué se le está pidiendo en cada momento, esto es lo que se consigue en el proceso de doma de un caballo.

Existen multitud de ayudas que el jinete puede emplear para conseguir el movimiento deseado de su caballo. Éstas pueden clasificarse en naturales y artificiales.

Las ayudas naturales son aquellas que podemos hacer nosotros mismos, sin valernos de otros instrumentos.

La voz

La primera de ellas es la voz, hablando a nuestro caballo podemos indicarle distintas cosas, tanto montados como pie a tierra. Con el tono de voz que utilizamos el caballo puede distinguir nuestro estado de ánimo, podemos tanto regañarlos como recompensarlos cuando se portan bien.

La voz es por ejemplo un instrumento muy valioso para los profesores de equitación, ya que los caballos de clases de hípica “van a la voz”, lo que significa que los profesores son capaces de indicar a los caballos o ponis cuando deben parar, trotar o incluso girar, dando las señales correctas desde una cierta distancia.

El peso

Tener un buen asiento encima del caballo es uno de los aspectos fundamentales para evitar caídas y se puede mejorar mucho montando sin estribos. Ligado a tener un buen asiento está el cómo poner nuestro peso encima del caballo. Para ser buenos jinetes es importante entender que debemos ser “buenos pasajeros”, intentando no molestar al caballo cuando vamos montados y ayudándole en sus movimientos colocando el peso en el lugar adecuado.

Para entender cómo puede influir nuestro peso encima del caballo, podemos pensar en cómo llevar una mochila a la espalda. Si la mochila está bien colocada, a la altura correcta, podremos movernos fácilmente, incluso correr o saltar. En cambio si no está bien colocada, puede que nos pese más e incluso nos podrá desequilibrar, impidiéndonos mover con facilidad.

Por ejemplo, en trabajos en dos pistas, si logramos colocar el peso al lado del movimiento, se conseguirán movimientos más amplios del caballo.

Las piernas

Las piernas, junto con el asiento, son lo que nos hace mantenernos encima del caballo. Sirven para dar impulsión al caballo hacia delante pero también para hacer correctas paradas. Y se complementan con las ayudas de las riendas para conseguir los movimientos laterales deseados del caballo.

Las manos

Los dedos de las manos, a través de las riendas, consiguen mantener un contacto con la boca del caballo. Sirven para hacer paradas, disminuir el ritmo o moverse lateralmente.

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