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Pony games: ¿Cosa de niños?


Los pony games son considerados una disciplina hípica como otra cualquiera, como lo puede ser el salto de obstáculos, al doma clásica o el volteo.

¿Cuándo empezaron?

Los primeros juegos de este tipo tuvieron lugar hacia el año 1950 en Gran Bretaña y tienen su origen en los entrenamientos militares que se realizaban a caballo. Empezaron a ser más populares hacia 1991 cuando se comenzaron a jugar en Francia. Y en la actualidad se practican en muchos países de Europa, en Estados Unidos, Canadá….

¿Qué son?

Los pony games son juegos en línea y por relevos, y se pueden jugar por equipos, parejas o individualmente. Son considerados un deporte espectáculo, ya que los espectadores participan activamente animando a los equipos.

¿Para qué?

El objetivo de esta actividad es preparar al jinete para poder realizar otras disciplinas ecuestres en un entorno lúdico y divertido, pero sobretodo seguro. Se trata de que los niños aprendan jugando.

Esta disciplina fomenta además el trabajo en equipo, el respeto y mejora la motricidad, equilibrio y la condición física del jinete.

¿Es necesario un entrenamiento especial para los ponis?

El entrenamiento del poni se hace igual que en el resto de disciplinas: al paso, trote y galope.

Es recomendable que al hacer un juego por primera vez se comience pie a tierra con el poni cogido de la mano. Esto hará que el poni vea el material y se vaya acostumbrando a él.  Después se puede hacer el juego al paso para aprender el recorrido y por último se puede practicar montado. Una vez a caballo se empieza al paso y se va aumentando al velocidad, sin prisa y en función de cómo respondan los ponis y los niños

Lo que se busca es realizar bien el juego, siguiendo las normas, sin tirar el material y controlando a los ponis.

¿Quién puede jugar?

Todos los niños pueden hacer pony games, de cualquier edad y nivel de equitación. Ya que los juegos se pueden hacer tanto al paso como al trote o galope.

¿Hay distintos juegos?

Existen 25 juegos diferentes. Unos más fáciles que otros. Los más conocidos son: slalom, 2 o 3 tazas, basket, banderas, saco… pero existen muchos más.

Cómo elegir una buena escuela de equitación: Las clases


En el normal desarrollo de una clase de equitación pueden intervenir diversos factores. En post anteriores hemos tratado cómo influyen las instalaciones de la escuela o incluso los propios caballos y ponis de las clases. Pero además es obvio que otro factor importante es el personal de la escuela, más concretamente el profesorado.

El personal de una escuela de equitación, que sobretodo tiene relación con niños y alumnos principiante, debe tener experiencia y saber lo que está haciendo en cada momento. Es muy importante que sea agradable, tanto con los alumnos como con los propios caballos. Todo ello debería propiciar un buen ambiente, en el que no se oigan gritos, discusiones y se eviten situaciones de estrés tanto para los alumnos como para los caballos. Y en ningún caso deberían tolerarse la violencia, ya sea verbal o física.

A nuestro entender, las clases deberían darse en grupos reducidos de alumnos de edad y nivel lo más similar posible. Y como hablamos en el post dedicado a las instalaciones, es muy recomendable que cada grupo pueda dar la clase en una pista adecuada para ello. Siendo muy importante que en las clases de alumnos principiantes las pistas tengan un vallado cerrado, para evitar accidentes.

Otro aspecto igual de importante que la calidad de vida de los caballos y ponis para clases es el equipo que se les pone para dar las clases. Las monturas y cabezadas deben ser adecuadas para el tamaño y las características físicas de cada animal. Cada caballo o poni debería llevar un equipo que no les haga daño o les moleste durante su trabajo, esto hará que estén más cómodos y de buen humor. De igual modo los filetes o bocados que lleven deberían ser los adecuados según el trabajo que vayan a realizar y el jinete o amazona que lo vaya a montar. Es muy recomendable que cada caballo o poni de escuela tenga su propio equipo de trabajo, de tamaño y características adecuadas para que puedan desarrollar su trabajo con normalidad.

Cómo elegir una buena escuela de equitación: Caballos y Ponis


Los caballos y ponis de los que dispone una escuela de equitación van a jugar un papel fundamental en cómo se desarrollen las clases que se imparten en el centro.

Por supuesto hay más factores que determinan cómo transcurren las clases cómo puede ser el profesor, los mismos alumnos e incluso las personas que observan la clase fuera de la pista. Pero hoy nos centraremos en ellos, los caballos y los ponis de clases.

En primer lugar creemos que es importante definir el concepto que tenemos en Escuela de Equitación San Jorge de “caballo de clase”, qué os podemos adelantar que no todo el mundo comparte con nosotros.

Para nosotros, y ojalá fuera para más gente así, un caballo o poni para clases es un animal que debe estar especialmente cuidado. No debe ser considerado menos que un caballo particular, ya que es probable que en muchos casos trabajen más que estos últimos. Deben ser caballos y ponis que estén bien domados, tranquilos y gocen de una excelente calidad de vida.

La calidad de vida de un caballo, bajo nuestro punto de vista, se basa fundamentalmente en su alimentación, su modo de vida: estabulado o en semi-libertad y las horas de trabajo.

Un caballo o poni para clases debe disfrutar de una buena alimentación. Lo ideal sería tenerlos pastando, pero cómo esto no es posible en muchos casos debido a nuestra posición geográfica, tenemos que intentar que su vida se asemeje lo más posible a ese estado, siempre dentro de nuestras posibilidades. Estos animales deberían comer durante todo el día pequeñas cantidades de forraje: paja o heno, y complementarlo con dos o tres piensos al día.

Se les debería permitir “ser caballos” teniéndolos sueltos en cercados, por lo menos parte del día, para que se puedan mover y revolcar, además de relacionarse y jugar con otros caballos. Tener los caballos en estado de semi-libertad ayuda a que estén más relajados, pero sobretodo a su equilibrio y estabilidad emocional, aspecto fundamental cuando van a tratar con alumnos que están aprendiendo.

Las horas de trabajo de cada caballo o poni se deberían adecuar a su edad, su estado físico y también el psicológico. No puede tratarse de animales explotados, que trabajen sin descanso clase tras clase durante todo el día.

Los caballos y ponis para clases deben verse sanos, un buen indicador de ello es un buen pelo, incluso brillante; no deben verse delgados, que se les puedan contar las costillas; y sobre todo deben verse contentos.

Desde San Jorge queremos promover que los propios clientes exijan a sus escuelas el correcto cuidado de los caballos y ponis para clases. Y nos gustaría estos “tips” puedan ayudar a aquellas personas, que se están comenzando en este mundo, a la hora de buscar un buen sitio dónde ir a montar.

Como elegir una buena escuela de equitacion: las instalaciones


¿Estás buscando un lugar dónde empezar a montar a caballo o llevar a tus hijos a que tengan un primer contacto con estos animales? ¿Hay tantos sitios que no sabes en cuál preguntar? Desde nuestra experiencia en el mundo de los caballos, vamos a destacar aquellos aspectos que, a nuestro modo de ver, debería presentar una buena escuela de equitación, sobre todo dirigida a la enseñanza de la equitación a niños o adultos principiantes.

Publicaremos durante las próximas semanas post enfocados a las diferentes áreas a considerar a la hora de buscar un buen lugar dónde montar a caballo: Instalaciones, Caballos y ponis, Las clases….

Con este post comenzaremos comentando algunos aspectos relacionados con las instalaciones que a nuestro modo de ver debería tener una buena escuela de equitación.

Buena ubicación

Una buena escuela de equitación debe estar en un ambiente lo más natural posible, ya que un aspecto importante de relacionarse con caballos reside en tener contacto con la naturaleza. Pero a su vez, es imprescindible que este bien comunicada y ubicada en un lugar de fácil acceso, para facilitar la llegada de los alumnos.

El entorno debe ser agradable, con árboles y lugares de sombra, donde poder refugiarse en los días de más calor. Con salida al campo, para poder disfrutar de los paseos a caballo y del buen tiempo.

Pistas

Las pistas para la práctica de la equitación deberían ser lugares especialmente cuidados.

El suelo debe ser mullido, para que en caso de caída del jinete o del propio caballo, este ayude a que el daño sea el menor posible. Evitar la presencia de piedras o elementos similares en el suelo (cristales, trozos de metal, etc).

Los vallados deben ser adecuados, sin elementos que puedan dañar a jinetes o caballos, como pueden ser clavos salidos, tubos rotos, etc. Resulta muy recomendable que las clases de iniciación se impartan en pistas que tengan una puerta que permita cerrarlas durante las clases. Esto puede ayudar en caso de caída del jinete, a que el caballo no salga de la pista y causar un mal mayor fuera de la misma. La altura de la valla también resulta un aspecto a tener en cuenta, ya que si se está trabajando con ponis, la valla deberá ser más baja, para evitar que se escapen por debajo. Y por el contrario, una valla muy baja puede hacer que los caballos salten y se salgan de la misma.

Según los grupos de alumnos que se organicen para las clases y su nivel, debería de haber una pista para ello, evitando así que se mezclen niveles en pistas que no sean adecuadas para ello.

Qué nos aporta estar en relación con caballos


Relacionarnos con caballos nos lleva en cierto modo a entrar en contacto con la naturaleza, por lo menos de manera indirecta. Aunque únicamente sea por alejarnos un rato de nuestra vida cotidiana en la ciudad, pegados al ordenador, y acercarnos a una realidad diferente.

Los caballos nos ayudan a relajarnos, ya que en la realidad en la que viven no existen las prisas y la falta de tiempo. Además nos ayudan a equilibrarnos energéticamente.

Montando a caballo realizamos ejercicio físico. Sí, nosotros también, no solo los caballos, como algunos creen… Montando se ponen en funcionamiento un montón de músculos que no se ejercitan en otros deportes, por eso es tan bueno complementar la equitación con otras prácticas como la natación y los deportes de equipo. Además este ejercicio al aire libre nos ayuda a desarrollar nuestro equilibrio y coordinación, muy necesarios para realizar esta actividad.

Al conjunto del caballo y jinete o amazona se le suele denominar “binomio”. Y es precisamente eso, dos elementos en equilibrio y dependientes el uno del otro. Por ello se puede considerar como una práctica de trabajo en equipo, el binomio debe entenderse para conseguir su objetivo. Y para que esto pueda llevarse a cabo es de vital importancia que el jinete o amazona sea un verdadero líder para el caballo. “A los caballos hay que convencerlos, no vencerlos”. Como son mucho mayores en tamaño que nosotros y tienen mucha más fuerza, tenemos que lograr que hagan lo que queremos por las buenas, no a la fuerza. Esto nos lleva a desarrollar nuestras capacidades de liderazgo, pudiendo luego aplicarlas en otras áreas de nuestras vidas.

Los caballos son animales muy sensibles y es recomendable, tanto para el jinete o amazona como para el caballo, desarrollar una relación anterior a subirse al caballo. Para ello en nuestras clases recomendamos que se acuda antes de la hora, para tener tiempo de cepillar y preparar al caballo con tranquilidad. Al estar encargado de este tipo de tareas, sobre todo los niños, aprenden a ser un poco más responsables, no solo de uno mismo sino también de otro ser vivo. Y empiezan a ser conscientes de la diferencia entre montar en bici, de la que se bajan y dejan aparcada hasta la próxima vez que quieran montar, o en poni, del que se tienen que preocupar de que este bien. Asistir a clases de equitación regulares, al igual que otra rutina, consigue forzar la voluntad, ya que los caballos necesitan las mismas atenciones aunque a nosotros no nos apetezca demasiado salir de casa porque parece nublado el día. Las clases bien enfocadas deberían plantear pequeños retos para los alumnos, para que con un poco de esfuerzo consigan superar sus miedos y alcanzar sus objetivos, ayudando así a la motivación personal de cada alumno, que luego podrá extrapolar a otras situaciones en su vida cotidiana.